Superamos las 50.000 pólizas emitidas para el ramo automotor
11/11/2014
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Es muy posible que si a un jefe de familia le consultáramos qué valora más entre: a) el resguardo económico para aquellos que integran su grupo familiar, b) su casa y c) su automóvil, el consultado respondería en este mismo orden de importancia (o al menos es lo esperable, sentido común mediante). Sin embargo, a la hora de contratar una póliza de seguros para estos tres aspectos, el orden de prioridad suele ser exactamente al revés.

¿Cuál es el razonamiento del tomador de una póliza de seguros en Argentina para cubrir sus riesgos priorizando el más superfluo y relegando el más sagrado para lo último? La primer conclusión que podemos obtener es que la consciencia aseguradora en nuestro país, en general, se basa en la premisa de que es más probable que tenga un accidente que dañe su auto, que sufrir un incendio de su casa o perder la vida y dejar a su familia sin protección económica adecuada.

Por otro lado, también podemos “culpar” a la tendencia del mercado de enfocarse en aquellos productos que tienen alcance masivo, como es, obviamente, el seguro del auto. Durante décadas fue el caballo de batalla de los productores que salían a estrenar su matrícula incorporando una cartera creciente de pólizas de automotores. Ahora, el auge de los agentes institorios, principalmente los bancos, han explotado aún más la venta de seguros masivos, sobre todo porque son productos casi en su totalidad enlatados y de fácil colocación para vendedores que no están capacitados en seguros. Justamente sería interesante que como valor agregado por sobre la oferta de seguros de los agentes institorios, el PAS se interesara un poco más por ofrecer a sus clientes la posibilidad de contratar una póliza de vida.

De todas maneras, como siempre la decisión de la contratación del seguro pasa por el consumidor y aún sin tener el más leve conocimiento de cómo funciona la industria de seguros, invocando una vez más al sentido común debería resultar naturalmente obvio que el resguardo económico de la familia debería ser altamente proritario. Porque por traumática que pueda resultar la pérdida parcial o total de un bien tan preciado como es el automóvil en este país, la verdadera preocupación de un jefe de familia debería ser: ¿qué sucedería con mi familia si mañana ya no estoy para protegerlos? Un cuestionamiento del que ningún ser humano por su condición de mortal está exento de plantearse.

(fuente: http://profesionaldeseguros.wordpress.com/)